Este diagrama nos ayuda a pensar en la importancia de las doctrinas. Bíblicamente, vemos que algunas doctrinas tienen que ver con la esencia de la fe cristiana (p. ej. la deidad de Cristo, la salvación por gracia por medio de la fe; ver Gálatas 1:6-8). Otras doctrinas no tienen que ver con la salvación, pero sí son importantes para nosotros como iglesia bautista (ej. el bautismo por inmersión, el gobierno congregacional). Finalmente, cada uno tiene preferencias o convicciones personales que no deben llegar a ser una barrera entre una iglesia y otras (ej. el estilo de música, punto de vista acerca de la predestinación, entretenimiento; Romanos 14; 2 Timoteo 2:23).
Entender estos niveles también nos da pautas para determinar con quién podemos tener comunión y de quién debemos separarnos.
• Como cristianos podemos compartir a nivel individual con todos los que comparten la esencia del evangelio (es decir, cristianos verdaderos). Por otro lado, como iglesia tenemos que refutar en amor las falsas doctrinas de aquellos que no son cristianos (2 Timoteo 4:1-5).
• Como iglesia podemos compartir con otras iglesias que comparten nuestra doctrina. Obviamente, no hay reglas concretas para determinar exactamente con que iglesias podemos tener comunión; necesitamos sabiduría para aplicar este principio de una manera edificante.
• Como iglesia y como individuos debemos estar convencidos de nuestras preferencias o convicciones personales sin menospreciar al que es más conservador y sin juzgar al que es más progresista (Romanos 14). Se requiere mucha humildad para dialogar acerca de estas diferencias (Filipenses 2:1-4) y no deben generar divisiones entre iglesias ni hermanos.